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Roma no admite a traidores

La sentencia y condena a once años al juez Baltasar Garzón deja a más de media España perpleja. El caso que instruyó y por el caso que ha sido condenado Garzón es uno de los casos de corrupción más graves que hemos tenido en nuestro país y no nos engañemos, la figura del juez que instruyó este caso ha sido determinante para su condena. Garzón es un juez fuera de lo corriente  y que levanta grandes pasiones en uno y otro lado, pero sobre todo levanta pasiones dentro de los de su misma profesión, en los magistrados.  Garzón es considerado por muchos un pedante, un exhibicionista y un pretencioso. Muchos de nuestros magistrados nunca han perdonado a Garzón el reconocimiento internacional que por su valentía hace que el mundo sea hoy mucho más justo. No le perdonan que un día se significara en un partido político en concreto. No le perdonan que siga generando controversia pública por sus formas en las que instruye sus casos. No le perdonan  que realmente crea en la independencia judicial, en la valentía que debería tener todo juez. Garzón no vulneró ningún derecho a la justa defensa como sentencia el supremo, sino realizó su trabajo, que no es otro que el de interpretar las leyes para realizar las acciones más justas. El derecho de confidencialidad no debería ser más relevante  que el deber de un juez de perseguir los delitos cuando  es evidente que está siendo utilizado para realizar acciones criminales. Los magistrados que le han condenado lo único que han hecho es condenarse así mismos y a su profesión. No necesitamos jueces si sólo hay que leer la ley,  pero si los necesitamos para interpretarla. Garzón se sobrepasó, les ha reflejado lo que deberían ser y no son y lo que él por sus actos es, un verdadero juez. La sentencia a once años de inhabilitación lo refleja. Roma ni paga ni admite a traidores.

10, feb | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: garzon

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