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LA TRAGEDIA, LA TRASCENDENCIA Y EL DESTINO EN GRECIA ARCAICA

Los griegos ven el mundo como un caos  no  explicable de forma racional o, mejor, no quieren o tienen intención alguna de comprender. El mundo griego se entremezcla el caos pero también el orden, al coexistir en este caos  los Dioses Olímpicos, que son los que imponen el cosmos y confieren orden al mundo. El hombre  griego  frente al resto de las civilizaciones anteriores, dota a los Dioses de figuras humanas, físicamente y  emocionalmente,  les otorga poderes ilimitados,  y  fundametalmente y sobre todo les otorga la INMORTALIDAD. Es éste el principal drama y la tragedia que caracteriza al hombre griego, frente a todas las civilizaciones anteriores y que les configura esa especial singularidad. El pueblo griego, a diferencia de otros pueblos culturalmente semejantes como el egipcio o el hebraico, es el primero que aprehende la mortalidad del hombre de manera total, absoluta. Como la nada, como el desaparecer y ser olvidado. El ser, que no es otra cosa que un ser para la muerte, una idea que recogerá más de dos mil años después en la tragedia Shakespeare o en filosofía Heidegger, que rescatará de este tiempo histórico con diferente mentalidad y que define este pensamiento y sentimiento trágico que caracteriza el pueblo griego.

Sin duda, los griegos fueron los precursores de lo que posteriormente será el existencialismo de Camus, Sartre y el nihilismo de Nietzsche, entre otros. El hombre es mortal, y el deseo de este hombre griego y fecundo es llegar a la inmortalidad adquirida por los Dioses. Es el nacimiento del héroe, descrito por Homero, que conseguirá trascender a la muerte por la permanencia en la memoria colectiva gracias a sus gestas. Es, pues, el tiempo de los héroes, venerados y admirados por los griegos: Aquiles el de los pies ligeros, Odiseo el astuto, Áyax el temido, Héctor el domador de caballos... Todos ellos y muchos más forman parte de la idea de trascendencia del hombre griego.

 El hombre griego arcaico busca la permanencia en la memoria, la distinción entre los demás, el honor. Si el sentimiento cristiano posterior se le denominará a esto como vanidad y por ello pecado, para el griego su afán es la superación a través del valor en las batallas, el honor y el arete en sus virtudes personales. El afán de distinguirse de los demás, la aspiración al honor y a la fama; a la consideración de la comunidad se afirmará incluso con optar por la muerte heroica antes que una vida vulgar.

La tragedia que se cierne en el hombre griego al reconocer su mortalidad, sin embargo lo libera. El hombre griego tiene otra característica peculiar y distinta al hombre moderno, no cree en la esperanza. El mito de Pandora descrito por Hesiodo nos muestra este pensamiento trágico. Pandora, "la calamidad", abre la caja y libera los males al mundo, pero la cierra a tiempo y retiene la esperanza. Hesiodo frente a muchas de las interpretaciones que existen de que guarda la esperanza para los hombres, nos dice justo todo lo contrario. Al hombre no le cabe la esperanza, porque la única finalidad del ser es la muerte. Sin embargo este sentimiento trágico de la vida toma en el griego una forma diferente. Sólo hay una manera de obtener la inmortalidad y el medio es el de la trascendencia. Convertirse en héroe, en poeta, ser mejor que los demás, a través de la imaginación o de las gestas, o del arte, o, de la poesía, o del pensamiento... No es de extrañar que de esta manera de entender la existencia surjan los primeros grandes arquitectos, Fidias; los primeros grandes políticos : Solón; los primeros grandes filósofos, Sócrates; los primeros grandes trágicos, Sófocles; los primeros grandes cómicos, Aristófanes; los primeros grandes matemáticos,:Pitágoras.... Es lo que  posteriormente se llamará como "genio griego" y que fascinará a todas las generaciones posteriores y sigue maravillándonos tres mil años después. El planteamiento de la existencia y la vida del hombre en Grecia arcaica es un pensamiento y un concepto completamente diferente al que tendrá el hombre tres mil años después, fruto del cristianismo y de la razón dogmática. El hombre se ve a sí mismo como parte de un todo "en esta concepción del ser como una estructura natural, madura, original y orgánica".

La existencia del hombre y del mundo griego viene delimitado por "la moira"- un concepto griego que no tiene  acepción hoy en día- y que para los griegos significa ‘destino‘, ‘parte', ‘lote', ‘porción'. El destino es el lote, la parte de felicidad o no, de fortuna o desgracia, de vida o muerte que corresponde a cada uno en función de su posición social y de su relación con los Dioses y los hombres. La moira es una fuerza que confiere un orden al cosmos interconectado. Es el límite que tienen en común mortales e inmortales y que, si se traspasa, reacciona con furia y castigo. En cierta manera, la moira es el guardián de la justicia, una necesidad que da orden y sentido a la naturaleza, siendo la muerte su afirmación final.

A pesar de ello, el hombre tiene cierta libertad dentro de los límites señalados por esta fuerza. En las narraciones homéricas el héroe decide sin asistencia ni engaños. Aquiles opta libremente por volver a las murallas de Troya para cumplir su venganza por el deceso de Patroclo aún sabiendo que su decisión le conlleva la muerte. Ulises también elegirá su finitud a la inmortalidad ofrecida por Calipso. Los hombres tienen posibilidades de elegir. Sin embargo los límites están establecidos y, si se traspasan, la moira actúa con fuerza y furia para proceder al castigo.

En Grecia no existía la noción cristiana de pecado porque, a pesar de poder elegir otras alternativas morales, aún no existía el concepto de voluntad. Sin embargo, había una ley natural no escrita que todos conocían. Una ley no identificada y, sin embargo, justa, tal como honra a tus padres, respeta a los extranjeros, se prudente en la vida, reglas transmitidas oralmente a través de los siglos. Son preceptos elementales de recta conducta con los padres, los extranjeros, con los dioses y que fueron incorporados más tarde en las leyes.

De esta "ley" no escrita, pero admitida, encontramos un buen ejemplo cuando, por ejemplo,Aquiles mata a Héctor y durante doce días arrastra su cuerpo con el carro negándose a devolver el cadáver a su familia. Apolo se encoleriza y da quejas de esta actitud a su padre Zeus. ¿Por qué se queja Apolo si Héctor era un enemigo?, porque Aquiles se ha extralimitado en su comportamiento, y no es el correcto. Aquiles se ha dejado llevar por lo que los griegos llamarán hybris, sinónimo griego que significa ‘locura', ‘insolencia', ‘arrebato', violencia', ‘daño' que se ha traspasado los límites".

En Grecia, la trasgresión de estos límites morales no escritos siempre conlleva una represalia.Para los griegos, el hombre que comete hybris es culpable de ansiar más que la parte que por destino le fue asignada. Los mitos nos señalan multitud de ellos. Sísifo por intentar vencer a Tanatos cumplirá castigo en el Hades subiendo eternamente una piedra y dejándola caer. Edipo se ha extralimitado en su afán de conocimiento y acabará ciego, destronado y exiliado. La hybris es por tanto la locura, la desmesura de desear algo que no te corresponde, de realizar actos contrarios al "derecho natural" establecido de alguna manera. Es la oposición a Themis la que otorga autoridad y derecho y a la diké, la justicia. La peor ofensa para los dioses es no "pensar humanamente" y aspirar a lo más alto. "La idea de hybris concebida originariamente de un modo erfectamente concreto en su oposición a la diké y limitada a la esfera terrestre del derecho, se extiende, de pronto, a la esfera religiosa"31. Al hombre caído por la hybris sólo le resta aceptar el castigo o la némesis, entendida como justicia, el castigo justo que los dioses tiene guardado a aquellos que osan cruzar los límites establecidos.

Esos límites del hombre no son impuestos por arbitrarios Dioses. El hombre es principio y,como dirá Aristóteles, "arché ton esomenon"principio y comienzo de lo que le advendrá, concepto muy diferente frente al del hombre cristiano, que si es responsable por sus actos. El hombre griego no sólo no es responsable de sus actos ni tan siquiera de su significación. Un claro ejemplo lo encontramos en la Ilíada" cuando Agamenón es cuestionado por el resto de reyes y príncipes por su actitud con Aquiles, al exigirle la devolución de parte de su botín, éste se justificará diciéndoles que fue poseído por la hybris.

La concepción de la hybris como una falta determina la moral griega, como una moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron, que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas' o mejor aún ‘nunca demasiado' o ‘siempre bastante'. El hombre debe seguir siendo consciente de su lugar en el universo, es decir, ser también consciente de su posición social en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad ante los dioses inmortales. Es esta coexistencia de una ley impersonal y de libre decisión del hombre la que lo va a liberar a la hora de actuar, en el ámbito práctico, político y en el del pensamiento.

Otra gran significación del hombre griego la hallamos en su imparcialidad. Hannah Arendt señalaba que la imparcialidad surgió con Homero33. En el libro "De la Ilíada" de Rachel Bespalof nos define como el primer libro que nace con la finalidad de dar honor a los vencidos. La imparcialidad del hombre es recurrente en la Ilíada. Entre los aqueos y troyanos no hay diferencia alguna. Los dioses pueden encumbrar a un mortal y dejarlo caer al momento. El hombre es inferior a los dioses e de igual valor, porque no hay ninguna seguridad en la vida salvo la muerte.

Al respecto nos dice Hesiodo en su proemio "Pues Zeus altisonante que habita encumbradas mansiones fácilmente confiere el poder, fácilmente hunde al poderoso, fácilmente rechaza al ilustre y engrandece al ignorado y fácilmente endereza al torcido y humilla al orgulloso "Y es ese valor a la igualdad de los hombres el que un tiempo después dará origen a la democracia en Atenas.

La idea de lo valioso y lo mejor, y el ideal de vida buena, tiene varias significaciones en Grecia, que no siempre es el sentido de eudaimonía sino en el sentido de la vida valiosa y digna de ser ( Aristóteles. Ética a Nicodemo. Madrid.Gredos.2002)  plenitud de ser es una palabra griega clásica traducida comúnmente como "felicidad".

Aristóteles lo entendió como ejercicio virtuoso de lo específicamente humano, es decir, la razón. El uso popular del término se refiere a un estado de la mente y alma, relacionado con la alegría o al placer.vivida. El hombre griego arcaico aspira a que los demás reconozcan su valor. Mide así su arete o virtud en la opinión que tengan sus semejantes. El reconocimiento no es propio, sino el resultado de su conciencia de valor a través del reconocimiento social al que pertenece. El hombre filosófico que llegará más tarde reconocerá el valor en sí mismo, prescindiendo de la opinión de los demás.La épica y la lírica de Safo o Píndaro disienten con Homero y su concepto de buena vida. Para el autor de la Ilíada, la buena vida es una actitud heroica. Es el impulso de obtener el honor y la fama. Es el sentido del deber de ser. Es el espíritu de trascendencia llegando incluso a la bella muerte. Sin embargo, los poetas siguientes cantan y exaltan el valor de la vida por encima de todo

¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afrodita? Muera, cuando no más me acuiten estas cosas:
clandestino amor y amables ofrendas y lecho, que de la juventud son codiciadas flores"
 

(K.Jaime Peña. Una mirada a la lírica de Mimnermo )

 La buena vida es para ellos "vivir bellamente". Y "vivir bellamente" es vivir en la justicia. En Grecia no hay pecado pero si hay un valor especial que da sentido a la existencia. Sócrates nos dirá en boca de Platón que una vida sin examen no merece ser vivida. El diálogo Critón destaca ese nexo entre el orden político y la dignidad. La imagen de Sócrates defendiendo las libertades y las leyes y aceptando la muerte con dignidad.

En Grecia la educación o "paídeia" se basaba en el conocimiento de los mitos. Los jóvenes aprendían los valores o preceptos como la moral, el trabajo, y el decoro a través de los mitos que les transmitan los poetas. Esa es la base sobre la que se asentará un sentimiento religioso. Un sentimiento que logrará trascender a lo íntimo y privado, hasta apropiarse de las instituciones. 

Sócrates fue acusado de corromper a la juventud y, sobre todo, de impiedad. Meleto le acusará por no creer en los Dioses y sustituirlos por divinidades nuevas. En la apología de Sócrates de Platón como la de Jenofonte nos permite entender la importancia de la religión en Grecia. La religión no es una creencia privada sino que es pública y concierne a toda la comunidad. La religión asimismo tiene importantes aplicaciones en la vida política.
La importancia pues de los mitos es evidente. Los mitos no son superficiales y carentes de mensaje. Contienen un mensaje claro y sostenido. En ellos se expresaba el trauma humano, la caída del hombre, el orden en el mundo, un destino. Es otro método, o incluso otra forma de ver el mundo. Los mitos son integrados en el pueblo que guarda los relatos en la memoria. Las instituciones se apoyan en los mitos. Se recurren a ellos para tomar decisiones. Los poetas son los contadores de los mitos. Estos son los educadores, los diseñadores de esa mentalidad que se transmitía oralmente de padres a hijos. Hesiodo es un claro representante de esos trovadores, que tienen esa "sophía", y la transmiten.
El mito, por tanto, es racional, es una manera de ordenar el mundo y la vida. El hombre sabe cómo debe actuar si quiere verse favorecido por los Dioses. El caos se ha transformado en cosmos, pues hay una referencia y un orden articulado y significado. El mundo es sencillo si se aceptan las obligaciones. Los mitos hablan al hombre, le dicen cómo deben comportarse. Son coherentes. El mundo y el cosmos descrito en los mitos son un mundo real. El mito es el principal inspirador de la primera poesía épica griega, de la primera literatura, del teatro. Es el soporte básico de la vida religiosa. No designa ficciones, sino verdades. La vivencia de los mitos es una experiencia personal, real y mística.
Aunque la religión y mitología son estructuras diferentes, podríamos decir que la religión en Grecia bebe de las fuentes mitológicas. Los griegos eran un pueblo religioso, pero no basaba esta religión en dogmas, sino en una serie de rituales que les conferían seguridad. Las diferentes polis Griegas tenían sus propios Dioses fundadores. Así Palas Atenea era la diosa protectora de Atenas y el héroe Teseo su fundador. En Grecia no hay dogmas de fe establecidos pero, sin embargo, se deben cumplir determinados ritos. El cumplimiento de estos ritos tiene un significado profundo para los griegos, es una manera de pagar a las divinidades sus tributos, de mostrar humildad y evitar así su ira. Podemos destacar el carácter supersticioso de los griegos: En la joven democracia ateniense, franqueada de peligros, había que complacer a los dioses o, al menos, no ofenderlos,evitando así que estos dejaran de proteger a los ciudadanos.
Inspirado en las musas comienza el relato del origen del mundo. Los poetas son los guardianes del saber, no son los inventores de esa sabiduría. Esa mitología se cuenta oralmente y da un salto cualitativo cuando nace la escritura. Mitología y literatura se unen para dar al mundo y a las generaciones venideras un nuevo canon, pero a la vez este salto va a llevar a la muerte de la palabra viva y al nacimiento de la crítica de lo mítico. La crisis de la tragedia no es otra que la crisis de lo mítico. "Es una crisis de lo colectivo, en la que el modo de entender el mundo, atacado por la crítica racionalista de la Sofística, queda en entredicho"
Con los primeros filósofos que aparecen en Jonia se inicia la crítica al mito. Se intenta buscar otra manera de conocimiento utilizando la razón. Frente a la narración mítica sobre el origen del mundo se oponen estos filósofos, rechazando este conocimiento. Es el inicio de una nueva manera de pensar, en la que la razón es el único instrumento legítimo para el conocimiento. El despertar del genio griego es la muerte del mito y el nacimiento de otra manera de ver la vida a través de la razón. La muerte del Mito es, para Nietzsche, la muerte de otra dimensión básica del hombre. La intuición, la imaginación, la apreciación estética, los sentimientos... Apolo, el dios de la razón, ha ganado la partida a Dionisio, dios del vino y el desenfreno.

Los mitos y la cosmovisión griega están directamente ligado a la mirada que el hombre griego entiende su mundo. El Hombre es visto como un ser orgánico y parte de un orden natural en una perfecta simbiosis con la naturaleza. El destino del hombre estaba escrito en las estrellas en una concepción del tiempo circular, y en un eterno retorno. No es de extrañar que los primeros filósofos de Mileto levantaran su vista en busca de las respuestas y que tuvieran en la naturaleza la respuesta a sus preguntas sobre el origen o la Physis. Las leyendas cuentan que el sabio Tales abstraído por la observación de algún fenómeno celeste, cae en un pozo, y su criada, se burla de él porque quiere saber las cosas del cielo y no ve lo que hay bajo sus pies. Pitágoras, al serle preguntado por qué vive, responde: Para considerar el cielo y las estrellas. Anaxágoras, acusado de no cuidar de su familia ni de su patria, señala con la mano hacia el cielo y dice: Allí está mi patria. Común a todos los griegos es esta consagración al conocimiento del cosmos, a la la ciencia de las cosas de lo alto. Tan alta es la estima que tienen el hombre a las estrellas que reflejan en ellas sus principales mitos.


Libros consultados

Carlos García Gual. Introducción a la mitología griega. Madrid. Alianza 1992, p. 381 W.Jaegger, Paideia:Los ideales de la cultura griega. México. Fondo de cultura económica, 1993 
C. Castoriadis,. Lo que hace a Grecia. México. Seminarios 1982-1983. Fondo de cultura Económica 2006.

Los mitos y las estrellas: Por Mireya Vall de Porcioles

18, oct | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: la maga, mitos

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