Jaque mate
Todo tendría que ser más fácil entre tú y yo. Y sin embargo seguimos en el mismo punto delicado y frágil de siempre. Empieza a pesarme verte y pensarte porque nada cambia y a pesar de nuestros esfuerzos por conseguir unas tablas, tu peón me ha vuelto hacer jaque. No sabes jugar por jugar, tu ansia de no perder te hace devorar el tablero cuando crees que ya me tienes derrotada porque sacrifiqué a mi reina para salvar a un caballo. No entiendes que mi sacrificio era para darte la oportunidad de que me pidieras unas tablas porque en el tablero apenas piezas te quedaban.
Y ahora me vuelves a dar jaque, mientras dejas desprotegido a tu rey para que en tres movimientos ejecute el definitivo jaque mate. Y te miro ausente de la jugada, otra vez acobardado porque acabas de darte cuenta que has errado el movimiento, y desapareces una vez mas te volatizas en ausencia mientras yo sigo mirando el tablero dilucidando en terminar esta partida que lleva alargándose demasiado tiempo o intentar mantenerla viva porque sigo atada a ti con un invisible hilo de afecto que no puedo quebrar por mucho que lo intento.
Todo debería ser más fácil entre tú y yo a estas alturas pienso. Pero es difícil consensuar unas tablas contigo cuando te dedicas a justificar tus acciones deformando los más elementales límites morales aduciendo que no existen ninguna norma que obligue a nadie a entrar en este juego. Manteniendote en esa postura cómoda de desapego moral para así poder aplastar sin remordimiento las más elementales reglas de empatía y respeto.
Quizá es que es mejor así, responsabilizar a los demás de tu fracaso moral y humano. Es más fácil deformar el pasado y la verdad, para así poder engañar al escaso remordimiento que te despierta alguna que otra noche y no te deja dormir cuando alguna palabra quiebra el muro de piedra que rodea tu conciencia. Esa conciencia que apenas demuestras poseer, y que se vislumbra cuando yo convertida en esa mosca cojonera que tanto odias, te reprocha tu falta de la más simple ética. Entonces me atacas en una rabieta infantil inventando historias que produce tu mente enferma, vomitando mierda que sale a borbotones de tu boca mientras yo me sonrio ante la inutilidad de tus agravios, no porque yo no haya cometido faltas sino porque yo al menos soy capaz de reconocer mis errores, mientras que tú disfrazas los tuyos.. . Debiera ya hace tiempo haberte relegado a algo menos que esa lámpara que apenas percibo en la cómoda del salón y que no quiere encenderse, como yo ya con tus palabras.
Así que aquí estoy frente a este tablero, obcecada en una partida que perdí de antemano, ilusa y condenada al más absoluto fracaso contigo. Consciente de que jamás me prestarás tus pupilas, me percibirá tu conciencia, ni entenderás mis palabras. Consciente que sólo mes espera más vino rancio y partidas inacabadas. No quiero darte jaque mate, ahora simplemente me rindo.
2, oct | 1 comentario antigonas compártelo Tags: jaque mate


1 comentario
Maga me parece precioso como lo cuentas. Aunque ya sabes realmente cual es la respuesta a este post. Un beso.
Escribe un comentario