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La casa de Bernarda Alba por Mireya vall

En un universo cerrado, bajo una atmósfera  asfixiante, García Lorca nos narra y critica poéticamente  una tragedia rural  que simboliza la misma España reprimida. Las mujeres son el centro de este drama donde se contrapone, la libertad, y el determinismo. El derecho natural del ser humano de poder elegir su vida frente a la opresión de las ideas fundamentadas en las miradas de los otros y la hipocresía.

Las mujeres son utilizadas por García Lorca en este drama realista  pero lleno de un lirismo que transforma la prosa cuidada en poesía, como el símbolo último de la máxima represión por la simple condición de sexo y la tradición, en donde se confunde la dignidad, el buen nombre con la reputación o imagen pública.

La obra comienza en el funeral del segundo marido de Bernarda Alba, personaje central de la novela. Bernarda madre dominante, intolerante, castradora y fatalista que decide imponer el luto durante los próximos ocho años a sus cinco hijas. Alrededor de Bernarda sus hijas y criadas nos irán desvelando el drama que acontecerá cuando la vida en forma de hombre joven quiebra el universo negro que quiere cerrar y controlar Bernarda y que nos descubrirá a los otros personajes. Poncia la criada  que el tiempo ha hecho respondona, pero con  la sabiduría  y humanidad de los que han vivido lo suficiente para entender que no se puede encerrar la vida pero a la vez resignada al mundo que le ha tocado. Maria Josefa la abuela loca y transgresora que todavía la negrura de su hija no ha derrotado su ilusión por la vida. Angustias, la hija adulta y afortunada  que ha entendido que ya no le queda  tiempo. Amelia y Magdalena, las hermanas resignadas a su suerte y condición de mujeres. Martirio la hermana resentida y celosa, que todavía no ha perdido sus esperanzas de ser amada y Adela, la hybris en color verde, verde como su vestido, verde como la arrogancia de la juventud, verde de libertad sin tradiciones castradoras, verde como el amor sin remordimiento, verde de fuerza y de vida. La romántica dispuesta a romper su universo negro y blanco para transfórmalo en colores.

Y otra vez la tragedia  que viene en forma de una figura masculina rompe el círculo en donde los lazos sanguíneos no pesan en los sentimientos y en el ansia de vivir. Pepe el Romano se adentra en el mundo negro y blanco de la casa de Bernarda  Alba para demostrar las consecuencias de la vida cuando es reprimida. Pepe el Romano es el catalizador de la tragedia, pues su figura  representa la única posibilidad de las hermanas encerradas de poder sentir que están vivas. Y así despierta en las hermanas los celos, las pasiones y las mentiras desembocando el final trágico de la heroína, Adela, que decide que no quiere resignarse a una vida negra al creer que su  única posibilidad de sentir ha muerto y a la que irónicamente vestirán de blanco, porque en el universo limitado por  las tradiciones, el egoísmo y la hipocresía, dominado por  una moral decadente y limitada, donde el ser es igual al parecer, en este mundo negro Adela ha entendido que no cabe, y nunca cabrá, un vestido verde.

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14, sep | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: la casa de bernarda alba, la maga

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