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La Coctelera
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Sala de espera sin esperanza

29, may | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo

Las barbas de nuestros políticos


Me llama poderosamente la atención que últimamente nuestros principales políticos se hayan dejado barba. Nuestro querido president e incluso nuestro joven representante socialista en Madrid han sucumbido a esta nueva moda de la barba. Esto me deja algo perpleja y confusa en busca de una explicación, porque sin duda hay algún motivo soterrado e importantísimo que se me escapa. Mis amigos a quienes he preguntado me dicen que es por imitación, otros por estética, (es que son tan feos), otros que es por dar más dignidad al cargo que representan y mayor seriedad a sus acciones. Yo la verdad es que creo que debe ser porque en esta política de austeridad nuestros políticos quieren dar ejemplo a la ciudadanía. Si no se afeitan ahorran en tiempo y en cuchillas, que al precio que están no es desdeñable, además de dar sensación de padecimiento. Creo que si el Rey hubiera llevado barba cuando demandó excusas me hubiera llegado más. Con ese aire compungido y con barba no hay duda que hubiera acabado abrazándolo y consolándolo. Creo que nuestros políticos saben la importancia que tiene la estética, y que en política no hay duda que prima sobre la ética, como llevan barba saben que mientras van redactando leyes que desmantelan nuestro Estado del bienestar vamos a sucumbir a su estética. Por desgracia no puedo dejarme barba, aunque si un estupendo bigote. Quién sabe.

21, abr | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: barba

Inocencia

Esperé hasta que decidí diseccionar en minúsculos átomos los silencios. Lentamente con un bisturí callado fui troceando mis músculos uno a uno y después mis huesos.

La niña de algodón se derrumba, me miraba atónita con los ojos abiertos, su cara entre el desconcierto y la amargura mientras la vida impasible como el tiempo, iba sin cesar amputando a trocitos su inocencia.

Desperté.  La noche invadida por la música de la decadente discoteca no dejaba más que las miradas. Me recorriste palmo a palmo y te correspondí cómplice del instante compartido y efímero que se abría en ese antro de encierro y de codicia. La noche acababa y nos fuimos con la premura que destila el deseo cuando se abre en todos los poros del cuerpo. Se hacía urgente caminar hacia el coche. Tu mano en mi espalda y yo condescendiente a tu deseo te dirigía hacia mi casa, y mientras tu pisabas el acelerador yo dilucidaba que iba hacer contigo.

Apuro el gin tónic mientras intento recordarme amarrándome a lo aprendido.  Mi problema es que necesito la complicidad de una mente más que un cuerpo aunque la verdad me gustas, antes de ayer vomité el lastre que me aferraba a un pasado del que no podía desanudarme. Qué bien sienta regurgitar todas aquellas palabras que tienes cercenándote el alma, mordidas en los labios. Dolientes y expectantes. Hoy me siento libre así que me río cuando me besas mientras tú confundido me observas.

Y cuando ya lo he resuelto, lo que queda de noche lo duermes conmigo, lo imprevisto aparece en forma de ángel borracho que se asoma a mi puerta acomañado. Amanece la noche se ha consumido entre preguntas insustanciales y dudas malícientes. La luz de la mañana devuelve los colores a las retinas embriagadas. La mesa rebosa de vasos a medias, de deseos a medias, de palabras a medias. Aspiro una bocanada de humo mientras me sonrío ante lo absurdo de nuestro cuadro. Es simplemente una noche de sábado.

 

 

13, mar | 1 comentario Posteado por: antigonas compártelo Tags: la maga

Roma no admite a traidores

La sentencia y condena a once años al juez Baltasar Garzón deja a más de media España perpleja. El caso que instruyó y por el caso que ha sido condenado Garzón es uno de los casos de corrupción más graves que hemos tenido en nuestro país y no nos engañemos, la figura del juez que instruyó este caso ha sido determinante para su condena. Garzón es un juez fuera de lo corriente  y que levanta grandes pasiones en uno y otro lado, pero sobre todo levanta pasiones dentro de los de su misma profesión, en los magistrados.  Garzón es considerado por muchos un pedante, un exhibicionista y un pretencioso. Muchos de nuestros magistrados nunca han perdonado a Garzón el reconocimiento internacional que por su valentía hace que el mundo sea hoy mucho más justo. No le perdonan que un día se significara en un partido político en concreto. No le perdonan que siga generando controversia pública por sus formas en las que instruye sus casos. No le perdonan  que realmente crea en la independencia judicial, en la valentía que debería tener todo juez. Garzón no vulneró ningún derecho a la justa defensa como sentencia el supremo, sino realizó su trabajo, que no es otro que el de interpretar las leyes para realizar las acciones más justas. El derecho de confidencialidad no debería ser más relevante  que el deber de un juez de perseguir los delitos cuando  es evidente que está siendo utilizado para realizar acciones criminales. Los magistrados que le han condenado lo único que han hecho es condenarse así mismos y a su profesión. No necesitamos jueces si sólo hay que leer la ley,  pero si los necesitamos para interpretarla. Garzón se sobrepasó, les ha reflejado lo que deberían ser y no son y lo que él por sus actos es, un verdadero juez. La sentencia a once años de inhabilitación lo refleja. Roma ni paga ni admite a traidores.

10, feb | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: garzon

Lo que quiero ahora

Lo que quiero ahora

Ángeles Caso

 

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

9, feb | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo

Perdóname Luna

 

7, feb | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo

No, no es amor

30, ene | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo

Justicia y Garzón

 Es indudable que no hay ningún estado democrático que pueda serlo sin el papel que cumple la justicia como legitimadora de la democracia, los derechos son verdaderos si un juez puede imponer su realización. Sin embargo la ley ha de interpretarse, la garantía  de nuestros derechos fundamentales  y contra los excesos del poder no sólo descansa en el texto del derecho objetivo, de la constitución y de la ley, sino también en la lectura argumentada que de esos textos hacen los jueces, no sólo su función es aplicar la ley sino interpretar la ley, la división de poderes aquí finalmente cobra su sentido. Unos los conciben y otros los ejecutan.

En la actualidad somos los espectadores de un juicio muy controvertido. Garzón está siendo juzgado por la autorización de las escuchas entre un abogado y su defendido. Se le acusa de prevaricación, haber ordenado unas escuchas aun sabiendo que no eran legales. La ley ampara el derecho fundamental  e inviolable de todo imputado o acusado hacer uso de una adecuada defensa. Si no fuera así estamos vulnerado nuestro Estado de Derecho. Pero lo que aquí acontece no es tan simple. Se dirime si es justa  la interpretación de la ley por parte de un juez. Si la finalidad de la ley es absoluta en el caso de la defensa o no y si no lo es qué tiene mayor legitimidad  la de perseguir delitos graves o el derecho de confidencialidad . ¿Admitimos cómo grave el terrorismo, pero no el cohecho, el blanqueo de capitales, el fraude fiscal y el tráfico de influencias? .  Si las consideramos graves  entonces ¿ se extralimitó Garzón por  interpretar grave los delitos de los acusados? . ¿Se le privó a los acusados del derecho a la defensa?. ¿Es legítimo que un delincuente amparado en el derecho de confidencialidad pueda mantener conversaciones para transferir el dinero a otras cuentas fuera de España cuando había signos claros que los abogados también estaban implicados y dos de ellos hasta  imputados? . Si Garzón actúo con prevaricación ¿por qué el siguiente juez que acogió el caso mantuvo las escuchas?. ¿Por qué otros jueces que también han interpretado la norma 51.2 de le Ley Orgánica General Penitenciaria no han sido acusados de prevaricación?

Por todo ello, porque no parece que Garzón  haya vulnerado ningún derecho ni perjudicado en su estrategia de defensa,  este caso a pesar que los juristas se rasguen las vestiduras , huele a  la intromisión de objetivos de naturaleza personal y  política. Washington ya nos los previno "Cuando la política entra por la puerta, la Justicia salta por la ventana ".Lo estamos viendo.

26, ene | sin comentarios Posteado por: antigonas compártelo Tags: garzon